Miedo al cambio en los sistemas de gestión-I

por | 5 Jul 2018

El miedo

El miedo, además de ser parte intrínseca de nuestra naturaleza y la de todos los seres vivos, es una de las más poderosas herramientas que existen.

Una herramienta que funciona. Y que bien usada, sirve para condicionar de manera muy efectiva nuestras decisiones. El miedo inmoviliza, paraliza, nos anula, nos deja sin capacidad de decisión,… Y es utilizado desde hace mucho tiempo por aquellas “personas” que conocen su poder y lo usan de una forma consciente y premeditada.

Y así es. En cualquier tipo de estructura jerárquica se emplea desde antes que la tos. Desde la más simple, como en la relación parental-filial; hasta las más complejas, alentadas por el statu quo dominante y amplificadas hasta la repugnancia gracias a los medios masivos de “información”.

“Suelta el tenedor que te vas a sacar un ojo…”, “O haces lo que te digo o te despido…”, son ejemplos prácticos y muy básicos en los cuales el miedo es usado para condicionar un acto. También es usado por nuestros “bienamados líderes” con objeto de difuminar el foco de atención de un punto y centrarlo en otro. “Que vienen lo terroristas…”, “El calentamiento global antropogénico…” (perdón, que ahora se llama cambio climático…); suelen ser buenos argumentos para que mediante el miedo miremos una mano, mientras nos hacen el truco con la otra.

Son sólo ejemplos de una infinidad de ellos. El miedo bien usado es como una navaja suiza; tiene multitud de aplicaciones…

El miedo al cambio

Ahora bien, debemos hacer una distinción lógica entre el miedo que nos infunden externamente y el que nosotros mismos nos creamos.

Entre este último se encuentran el miedo al dolor, al sufrimiento, a la muerte, a la soledad… El catálogo es innumerable. Entre ellos está el que nos atañe y que no es otro que el miedo al cambio.

Pues sí, también tenemos miedo al cambio…

Y no se trata de miedo al cambio en sí, sino a todo lo que pueda causar dicho cambio. La incertidumbre, el riesgo y sobre todo el fracaso; suelen ser los motivos que nos atenazan ante un cambio importante en cualquier faceta de nuestra vida.

Por lo visto, en psicología hablan de siete puntos clave que solemos utilizar para evitar el cambio. Suelen suceder correlativamente: miedo, autoengaño, narcotización, resignación, arrogancia, cinismo y pereza. Huelga decir, que los hacemos casi inconscientemente y que los usamos, por tanto, como mecanismo de defensa a nuestras creencias.

Nos aferramos a lo que sea para no hacer frente a las incómodas inseguridades que están implícitas en cualquier transformación o cambio.

Miedo al cambio en los sistemas de gestión

El ámbito empresarial está compuesto de personas y las decisiones que estas toman en sus organizaciones vienen determinadas por las necesidades de su negocio. Aun así, dichas decisiones son condicionadas por los miedos inherentes en cada persona.

De ese modo, y por supuesto sin generalizar, las empresas o autónomos tienen miedo al cambio. Máxime, cuando se juegan el bigote e incluso, hasta el pan que puedan llevarse a la boca. Tal cosa sucede con los sistemas de gestión que estos profesionales utilizan para la administración de sus Negocios.

Es evidente, que la mejor manera de gestionar una organización es a través de un ERP. Todo son ventajas y no existen inconvenientes en comparación con otros métodos más tradicionales de gestión. Así, puedes tener en un mismo aplicativo todo lo relacionado con contabilidad, facturación, vencimientos, impuestos, presupuestos, clientes y proveedores, conciliación bancaria, analítica, inmovilizado, almacén, nóminas, etc. Son sistemas de gestión potentes, depurados y con un gran número de automatismos.

Pese a ello, aquí en España, la comunidad autónoma que obtiene la mayor implantación de estos métodos de gestión no llega al 30% del total. Esto quiere decir que, en el mejor de los casos, un 70% de nuestro tejido empresarial sigue utilizando sistemas de gestión tradicionales, incompletos (que sólo contabilizan o sólo facturan…); con herramientas que no ofrecen la suficiente información, son caras o simplemente, su gestión la llevan a cabo mediante el uso de agentes externos.

Si la implantación de un ERP está comprobada como la mejor manera de gestionar una organización, ¿Cuál es el miedo que impide ese cambio, que además de lógico va a mejorar sobremanera la gestión de nuestra empresa?…

El artículo continuará en una segunda entrega.